Cambio de mando Bachelet-Piñera será el más austero de las últimas décadas
Dos amplios y exóticos banquetes, a cargo del chef Juan Pablo Johnson, pretendía ofrecer el futuro gobierno el 11 de marzo, tras la ceremonia de traspaso de mando.
Mientras Sebastián Piñera iba a encabezar un almuerzo con mandatarios extranjeros en el Palacio de Cerro Castillo, su ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, tenía previsto hacer lo mismo con otros jefes de delegaciones a unas cuadras en el Hotel Sheraton-Miramar.
La idea era no sólo celebrar el arribo de un gobierno, sino la llegada de la centroderecha por primera vez en 50 años a La Moneda.
Junto a eso, había sido programada una fiesta ciudadana en la Estación Mapocho y otra en una ciudad de la Quinta Región
Sin embargo, tras el terremoto que el sábado 27 por la madrugada azotó la zona centro sur del país, el diseño inicial del Presidente electo dio un giro y lo que iba a ser una gran celebración se transformará en el cambio de mando más austero de las últimas décadas. Historiadores lo comparan con la asunción presidencial de Juan Antonio Ríos, quien asumió en una ceremonia sobria a causa de la muerte de su antecesor Pedro Aguirre Cerda.
El tono que tendrá la ceremonia lo graficó María Irene Chadwick, quien encabeza el equipo organizador. “No estamos para festejos”, dijo.
En el gobierno, la decisión fue la misma. Por ello, se canceló la comida de despedida que tradicionalmente ofrece el mandatario saliente a las visitas internacionales. Tras el terremoto se evaluó hacer sólo un cóctel, pero la instrucción final fue suspender el evento y mantener sólo un saludo a delegaciones extranjeras en Palacio. Además, la administración saliente canceló todas las actividades y planes de despedida para la Presidenta Michelle Bachelet.
En el nuevo esquema sólo se conservarán intactas las ceremonias como el acto en el Salón de Honor del Congreso Nacional, en que Bachelet entregará la banda presidencial a Piñera, y la fotografía oficial del Presidente electo con sus ministros en Cerro Castillo.
El miércoles por la tarde, desde las 10.00 y hasta las 17.00, Piñera sostendrá reuniones bilaterales con las delegaciones en la Municipalidad de Santiago y para las seis de la tarde está previsto un partido de fútbol de beneficencia junto al Presidente de Bolivia, Evo Morales.
Siguiendo el plan inicial y como es tradición, Piñera alojará junto a su familia en Cerro Castillo la noche del miércoles. Desde allí saldrá hacia el Congreso el jueves en la mañana.
Luego de la ceremonia, que recibirá la banda presidencial y donde también jurará su gabinete, Piñera regresará a Cerro Castillo. Pero a diferencia de un amplio banquete, ofrecerá un almuerzo de trabajo. Hasta el momento, ya confirmaron su asistencia los presidentes de Bolivia, Evo Morales; de Perú, Alan García; de Argentina, Cristina Fernández; de Ecuador, Rafael Correa; de Colombia, Alvaro Uribe; de Costa Rica, Oscar Arias; de Uruguay, José Mujica, y de Panamá, Ricardo Martinelli.
El objetivo del encuentro es informar las consecuencias del terremoto, los planes de reconstrucción y la ayuda internacional necesaria. Por ello, el número de invitados se redujo de 100 a 30. Tampoco asistirán las primeras damas.
Luego, Piñera llegará a Constitución, una de las zonas más devastadas por el tsunami, junto a sus ministros del Interior, de Planificación, de Obras Públicas, de Salud, de Educación y Vivienda. En la tarde regresará a Santiago y a la altura de la Municipalidad de Estación Central se subirá al Ford Galaxy, que le regaló la Reina Isabel a Eduardo Frei Montalva y que fue usado por primera vez por Salvador Allende. Desde un balcón de La Moneda dirigirá un discurso a la ciudadanía. Esa noche no habrá recepción ni fiesta ciudadana.
Para el viernes estaba previsto un tedéum en la Catedral, pero a causa de los daños que sufrió por el terremoto, se está estudiando realizar la ceremonia bajo un toldo en la Plaza de Armas. Se está evaluando si ese mismo día es lanzado el plan de reconstrucción “Levantemos Chile”.




